








Con mucha alegría y gratitud a Dios, compartimos las fotografías de nuestro nuevo viaje misionero a Yamango. Una vez más, el Señor nos permitió llegar hasta este lugar para compartir su Palabra, orar por las familias y llevar un mensaje de fe y esperanza.
En este viaje fuimos testigos de algo muy especial: algunos hermanos decidieron unirse a esta hermosa labor misionera. Sus vidas y su disposición son una respuesta de Dios, porque la obra es grande y se necesitan corazones dispuestos a servir.
La misión no consiste solamente en trasladarnos de un lugar a otro. Es salir de nuestra comodidad, acercarnos a las personas, escuchar sus necesidades y mostrarles el amor de Jesucristo. Cada oración, cada palabra compartida y cada abrazo pueden convertirse en una semilla que Dios hará crecer a su debido tiempo.
La Biblia dice:
«A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies».
Mateo 9:37-38
Agradecemos profundamente a los hermanos que se unieron a nosotros y a cada persona que hizo posible este viaje con sus oraciones, apoyo y colaboración. Creemos que Dios está levantando un pueblo dispuesto a trabajar unido para extender su Reino.
Seguiremos avanzando mientras el Señor abra las puertas, porque todavía existen muchas personas que necesitan escuchar que Cristo salva, sana y transforma vidas.
¡A Dios sea toda la gloria por lo que está haciendo en Yamango!