
TEXTO: LUCAS 16:22-31
El infierno, no fue inventado por los hombres ni es una doctrina para asustar a las personas. Es una realidad enseñada por Dios para mostrar la gravedad del pecado, la santidad divina y la necesidad de salvación en Jesucristo. Muchas personas hablan del amor de Dios, pero olvidan que Dios también es justo. El mismo Dios que ofrece salvación también advierte sobre el juicio eterno.
1. ¿Qué es el infierno?
El infierno es el lugar de castigo eterno preparado para Satanás, sus ángeles y todos aquellos que rechazan a Dios.
«E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.» (Mateo 25:46)
Jesús habló más acerca del infierno que cualquier otro personaje bíblico. Esto demuestra que no es un tema secundario, sino una advertencia importante.
Tenemos que comprender que nadie que entre al infierno puede salir nunca más, la persona que llega al infierno estará ahí para toda la eternidad.
Esta enseñanza del rico y Lázaro fue dada por Jesús para mostrar la realidad de la vida después de la muerte, el peligro de vivir sin Dios y la suficiencia de las Escrituras para conducir al hombre al arrepentimiento.
No se trata simplemente de una enseñanza sobre riquezas y pobreza. El rico no fue condenado por ser rico, ni Lázaro fue salvo por ser pobre. El punto central es la condición espiritual de ambos delante de Dios.
LUCAS 16:19:
«Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.»
- La púrpura era una vestimenta costosa reservada para personas de gran posición social.
- El lino fino representa lujo y riqueza.
- Además, el rico celebraba banquetes todos los días, mostrando una vida de abundancia y placer.
La prosperidad material no es evidencia de una buena relación con Dios.
Muchas personas tienen éxito económico, pero viven lejos del Señor.
Dios no mira la cuenta bancaria; mira el corazón.
«Porque Jehová no mira lo que mira el hombre.» (1 Samuel 16:7)
«Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.» (Lucas 12:19)
Pero Dios le respondió: «Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?» (Lucas 12:20)
Estos hombres se preocuparon por todo, pero no por su relación con Dios
Muchas personas viven igual hoy:
- Planifican estudios, negocios y jubilación.
- Se preocupan por ahorrar y acumular.
- Pero descuidan su relación con Dios.
Jesús concluye diciendo:
«Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.» (Lucas 12:21)
La pregunta no es cuánto hemos acumulado en la tierra, sino si somos ricos para con Dios mediante la fe en Cristo, la obediencia y una vida dedicada a Él.
Cristo enseña que:
- Todos somos pecadores.
- Todos necesitamos arrepentimiento.
- La muerte puede llegar inesperadamente.
- Lo importante no es preguntarnos por qué murió otro, sino si nosotros estamos preparados delante de Dios.
Lucas 16:20_21
«Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas.»
Mientras el rico tiene nombre desconocido, el mendigo sí es identificado.
«Lázaro» significa «Dios ayuda» : Aunque era ignorado por los hombres, era conocido por Dios.
- La sociedad suele valorar a las personas por lo que tienen.
- Dios valora a las personas por quienes son delante de Él.
- Nadie es invisible para Dios.
2 Timoteo 2:19: «Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.»
- Los hombres pueden ver las apariencias, pero Dios conoce el corazón.
- Puede haber personas que aparenten ser creyentes, pero el Señor sabe quiénes son realmente suyos.
- «Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.» (Juan 10:14)
- El versículo no solo dice: «Conoce el Señor a los que son suyos», sino también:
- «Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.»
- Quien pertenece a Cristo debe esforzarse por vivir en obediencia y apartarse del pecado.
DIOS CONOCIA A LAZARO, ERA POBRE PERO AUN EN SU POBREZA ADORABA A DIOS
LUCAS 16:22
«Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.»
La muerte llegó para ambos.
La muerte no distingue entre ricos y pobres.
Sin embargo, después de la muerte sus destinos fueron diferentes.
- El seno de Abraham representa el lugar de consuelo para los justos antes de la consumación final.
- El Hades es el lugar de condenación donde están las almas de las personas que están esperando la resurrección final para presentarse delante de Dios en el juicio del gran trono blanco (Apocalipsis 20:11-15)
- Actualmente le llamamos infierno tanto al Hades como al lago de fuego que es la condenación final de las personas que mueren sin Cristo.
· Todos enfrentaremos la muerte.
· La pregunta importante no es cuándo moriremos, sino dónde pasaremos la eternidad.
LUCAS 16:23_24
«Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos…»
- El rico estaba consciente.
- Podía ver, recordar y sufrir.
- Jesús muestra que después de la muerte existe conciencia personal.
- Ahora el rico pide misericordia.
- Durante su vida no mostró compasión por Lázaro, pero ahora él la necesita.
- La muerte no es el fin de la existencia.
- Después de la muerte viene el juicio.
«Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.» (hebreos 9:27)
- Es peligroso esperar hasta el último momento para buscar a Dios.
- El tiempo para arrepentirse es ahora.
Después de la muerte hay conciencia.
- El hombre recordaba su vida pasada.
- Sentía sufrimiento.
- No podía salir de ese lugar.
- No había posibilidad de cambiar su destino.
Esta historia muestra la seriedad de vivir sin arrepentimiento.
Lucas 16:25 «Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate…»
- El rico conserva sus recuerdos.
- Recuerda su vida pasada y las oportunidades que tuvo.
- Uno de los mayores sufrimientos será recordar el evangelio rechazado.
Cada sermón escuchado, cada invitación recibida y cada oportunidad de arrepentimiento tendrá importancia eterna.
LUCAS 16:26
«Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros…»
- Existe una separación definitiva entre ambos destinos.
- No hay posibilidad de pasar de un lugar a otro.
- Jesús destruye la idea de una segunda oportunidad después de la muerte.
- Las decisiones espirituales deben tomarse en esta vida.
- La eternidad se define aquí.
DEBEMOS DECIDIR VENIR A LOS CAMINOS DE DIOS.
¿CÓMO DESCRIBIÓ JESÚS EL INFIERNO?
A. Como un lugar de fuego
«Mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado.» (Marcos 9:43)
El fuego representa sufrimiento, juicio y castigo.
B. Como un lugar de tinieblas
«Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera…» (Mateo 25:30)
Las tinieblas muestran separación de Dios, quien es la luz.
C. Como un lugar de lloro y crujir de dientes
«Allí será el lloro y el crujir de dientes.» (Mateo 13:42)
Esto refleja dolor, desesperación y remordimiento.
¿QUIÉNES IRÁN AL INFIERNO?
La Biblia enseña que todos los que mueren sin Cristo enfrentarán el juicio.
«El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida…» (Juan 3:36)
No se trata solamente de personas extremadamente malas.
También irán aquellos que:
- Rechazan el evangelio.
- No se arrepienten de sus pecados.
- Confían en sus propias obras.
- Viven sin someterse a Cristo.
¿CÓMO ESCAPAR DEL INFIERNO?
La buena noticia del evangelio es que Dios proveyó un camino de salvación.
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…» (Juan 3:16)
Jesús tomó sobre sí el castigo que merecíamos.
La salvación se recibe por:
- Arrepentirse de los pecados.
- Creer en Jesucristo.
- Entregarle la vida como Señor y Salvador.
- «Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.» (Hechos 16:31)
EL EVANGELIO DEBE ANUNCIARSE CON URGENCIA
Millones de personas viven sin conocer a Cristo. La iglesia no puede permanecer indiferente.
Si creemos que existe una eternidad, debemos compartir el mensaje de salvación mientras hay oportunidad.
«Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.» (Mateo 10:28)
CONCLUSIÓN: El infierno es una advertencia del juicio de Dios, pero también resalta la grandeza de su amor. Dios no desea que nadie perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Por eso envió a Jesucristo, para que todo aquel que crea en Él tenga vida eterna.