No desesperéis

Texto bíblico:
“Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón.”
Salmo 31:24

Hay momentos en los que la vida parece hacerse demasiado pesada. Oramos, esperamos y luchamos, pero la respuesta de Dios parece tardar. Entonces el corazón comienza a cansarse y la desesperación intenta apoderarse de nuestros pensamientos.

Sin embargo, la Palabra de Dios nos dice: “No desesperéis.” Aunque no podamos ver lo que Dios está haciendo, Él continúa obrando. El silencio de Dios no significa que nos haya abandonado, y la espera no significa que haya olvidado nuestra petición.

Dios conoce tu situación

El Señor conoce cada lágrima, cada preocupación y cada batalla que estás enfrentando. Tal vez otras personas no comprendan tu dolor, pero Dios sí lo comprende.

La Biblia dice:

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.”
Salmo 55:22

No tienes que cargar solo con aquello que te preocupa. Puedes entregarle al Señor tus temores, tus problemas familiares, tus necesidades económicas, tu enfermedad y todo aquello que roba tu paz.

La respuesta puede estar más cerca de lo que imaginas

Muchas veces nos desesperamos cuando estamos cerca de recibir una respuesta. El enemigo quiere hacernos creer que nada cambiará, que nuestra oración ha sido inútil y que no vale la pena continuar esperando.

Pero la Palabra de Dios declara:

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Gálatas 6:9

La cosecha llegará a su tiempo. No será necesariamente en nuestro tiempo, sino en el tiempo perfecto de Dios. Nuestra responsabilidad es permanecer firmes, confiar y no desmayar.

Esperar también forma parte del propósito

Mientras esperamos, Dios trabaja en nuestro carácter. Nos enseña paciencia, fe, obediencia y dependencia de Él.

José tuvo que esperar muchos años antes de ver cumplidos sus sueños. David fue ungido como rey, pero tuvo que pasar por persecuciones y dificultades antes de ocupar el trono. Abraham esperó muchos años por el hijo que Dios le había prometido.

La espera no anuló la promesa. La espera los preparó para recibirla.

Dios también puede estar preparándote para aquello que has pedido. No permitas que la desesperación te haga abandonar el lugar donde Dios te ha puesto.

¿Qué hacer cuando llega la desesperación?

Cuando sientas que ya no puedes continuar:

Ora, aunque solamente puedas decir: “Señor, ayúdame”.

Lee la Palabra de Dios, porque ella fortalece el corazón.

Recuerda las veces que Dios ya te ha ayudado.

Habla palabras de fe y no palabras de derrota.

Rodéate de personas que te animen a confiar en el Señor.

Dios no te ha traído hasta aquí para abandonarte. Él sigue teniendo el control, incluso cuando todo parece incierto.

Reflexión

Tal vez hoy estás esperando una respuesta, una puerta abierta, la restauración de tu familia, la conversión de un ser querido o la solución de un problema que parece imposible.

No te desesperes. Sigue orando. Sigue creyendo. Sigue caminando.

Lo que hoy no comprendes, un día podrás entenderlo. Dios sabe cuándo, cómo y de qué manera responder. Él nunca llega tarde.

“Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”
Isaías 40:31

Oración

Señor amado, hoy pongo delante de ti todas mis preocupaciones y cargas. Perdóname por las veces en que he permitido que la desesperación llene mi corazón. Ayúdame a confiar en ti, aunque todavía no vea la respuesta.

Renueva mis fuerzas, aumenta mi fe y dame paciencia para esperar tu tiempo. Recuérdame que no estoy solo y que tú continúas obrando a mi favor.

Declaro que no me rendiré, no retrocederé y no dejaré de creer. Mi esperanza está puesta en ti.

En el nombre de Jesús. Amén.

Palabra para hoy:
No te desesperes. Dios todavía está escribiendo tu historia.

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