“Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.”
Deuteronomio 20:4
Todos enfrentamos batallas. Algunas son visibles y otras se libran en silencio, dentro del corazón. Hay momentos en los que sentimos que nuestras fuerzas se terminan y que no podremos seguir adelante.
Pero Dios no nos ha llamado a luchar solos. Cuando nuestras fuerzas faltan, su poder permanece. Cuando no sabemos qué hacer, podemos apoyarnos en Él.
No pongas toda tu confianza en tus capacidades, en las personas ni en las circunstancias. Pon tu confianza en Dios, porque Él conoce el camino, ve lo que tú no puedes ver y tiene el control de cada situación.
Tal vez hoy estás atravesando una batalla familiar, económica, espiritual o emocional. No te rindas. Ora, permanece firme y recuerda que Dios está contigo.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Salmo 46:1
La batalla puede ser fuerte, pero Dios es más grande. El enemigo puede intentar desanimarte, pero no podrá destruir el propósito que Dios tiene para tu vida.
Hoy el Señor te dice: No temas, no retrocedas y no te desesperes. Apóyate en mí. Yo pelearé por ti.
Oración
Señor, en medio de mis batallas decido apoyarme en ti. Reconozco que mis fuerzas son limitadas, pero tu poder no tiene límites. Dame fe, fortaleza y paz para continuar. Pelea por mí y ayúdame a permanecer firme hasta ver la victoria. En el nombre de Jesús. Amén.
Palabra para hoy:
No enfrentes la batalla con tus propias fuerzas. Apóyate en Dios, porque Él nunca pierde una batalla.