
Texto: Lucas 19:11-27
La parábola de las diez minas
“Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.”
Lucas 19:12
Introducción
Esta parábola se encuentra en Lucas 19:11-27. Jesús la contó porque muchas personas pensaban que el reino de Dios aparecería inmediatamente. Ellos esperaban que Jesús estableciera su reino de una manera inmediata y visible.
Pero Jesús les enseñó algo muy importante: hay un tiempo entre su partida y su regreso, y durante ese tiempo sus siervos tenemos una responsabilidad.
La parábola habla de un hombre noble que se fue a un país lejano para recibir un reino y después regresar.
Antes de irse llamó a diez de sus siervos y les entregó una mina a cada uno.
Y les dijo:
“Negociad entre tanto que vengo.”
Lucas 19:13
Aquí encontramos una palabra muy importante:
“Entre tanto que vengo.”
Es decir:
Mientras espero que Cristo vuelva, ¿qué estoy haciendo con lo que Dios puso en mis manos?
Porque Dios ha puesto algo en las manos de cada creyente.
A uno le dio capacidad para enseñar.
A otro le dio capacidad para evangelizar.
A otro le dio recursos económicos.
A otro le dio una familia.
A otro le dio tiempo.
A otro le dio un ministerio.
A otro le dio una voz para predicar.
A otro le dio capacidad para cantar.
A otro le dio experiencia.
A otro le dio oportunidades.
Y la pregunta no es solamente:
¿Qué te dio Dios?
La pregunta es:
¿Qué estás haciendo con lo que Dios te dio?
Porque llegará el día cuando nuestro Señor vuelva y habrá una rendición de cuentas.
I. DIOS HA PUESTO ALGO EN NUESTRAS MANOS
Lucas 19:13
“Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.”
El hombre noble no se fue sin dejarles una responsabilidad.
Les entregó algo.
Una mina era una cantidad de dinero, pero en esta parábola representa aquello que el Señor coloca bajo nuestra responsabilidad.
Todos recibieron una mina.
Esto nos enseña que Dios espera algo de cada uno de nosotros.
Tal vez no todos tenemos el mismo ministerio.
Pero todos tenemos una responsabilidad delante de Dios.
Hay algo que Dios puso en tus manos
Quizás tú dices:
“Yo no sé predicar.”
Pero puedes orar.
“Yo no sé cantar.”
Pero puedes evangelizar.
“Yo no tengo dinero.”
Pero puedes servir.
“No tengo una iglesia grande.”
Pero puedes comenzar con una persona.
“No tengo muchos conocimientos bíblicos.”
Pero puedes compartir lo que ya conoces.
“No tengo muchos años en Cristo.”
Pero puedes contar lo que Cristo ha hecho en tu vida.
No desprecies lo que Dios puso en tus manos.
Moisés tenía una vara.
Dios le preguntó:
“¿Qué es eso que tienes en tu mano?”
Éxodo 4:2
Moisés probablemente veía solamente una vara.
Pero Dios veía una herramienta para cumplir un propósito.
Lo pequeño en las manos de Dios puede ser utilizado para grandes propósitos.
No digas: “Lo que tengo es muy poco”.
Pregúntate:
“¿Estoy entregando a Dios lo que tengo?”
II. DIOS ESPERA QUE SEAMOS FIELES CON LO QUE RECIBIMOS
Los siervos recibieron una orden:
“Negociad entre tanto que vengo.”
Jesús no dijo:
“Guárdenla.”
No dijo:
“Escóndanla.”
No dijo:
“Esperen sin hacer nada.”
Dijo:
“Negociad.”
Es decir:
Trabajen con lo que les entregué.
Aquí encontramos un principio espiritual muy importante:
Dios no solamente mira lo que recibimos; también mira qué hacemos con ello.
Podemos tener dones, oportunidades, recursos y tiempo, pero no utilizarlos para Dios.
Podemos tener una Biblia en nuestra casa y nunca estudiarla.
Podemos tener una voz y nunca hablar de Cristo.
Podemos tener piernas y nunca ir a evangelizar.
Podemos tener recursos y nunca ayudar.
Podemos tener tiempo y utilizarlo únicamente para las cosas del mundo.
Podemos tener un llamado y vivir como si nunca hubiéramos sido llamados.
Ejemplo: José
José recibió de Dios capacidad para interpretar sueños y administrar.
Cuando llegó a Egipto, no desperdició su oportunidad.
En la casa de Potifar fue fiel.
En la cárcel fue fiel.
En el gobierno de Egipto fue fiel.
José demostró que la fidelidad no depende del lugar donde estamos.
La fidelidad se demuestra con lo que hacemos donde Dios nos ha colocado.
La pregunta es:
¿Qué estás haciendo hoy con lo que te dio Dios?
III. EL QUE ESCONDIÓ SU MINA TENÍA UNA EXCUSA, PERO NO TENÍA FRUTO
Ahora llegamos a una de las partes más serias de la parábola.
Lucas 19:20-21 dice:
“Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti…”
Este hombre tomó la mina y la guardó.
No la perdió.
No la robó.
No la destruyó.
Simplemente no hizo nada con ella.
Y ese es un peligro espiritual muy grande.
Porque podemos pensar:
“Yo no estoy haciendo nada malo.”
Pero la vida cristiana no consiste solamente en evitar hacer el mal.
También consiste en hacer aquello que Dios nos llamó a hacer.
El siervo tenía la mina.
Pero la tenía escondida.
Su problema fue la falta de fidelidad
Él dijo:
“Tuve miedo de ti.”
Presentó una explicación.
Pero el señor no aceptó su conducta.
Porque había recibido algo y tenía una responsabilidad.
Cuántas veces nosotros también ponemos excusas
“Pastor, no puedo.”
“No tengo tiempo.”
“No sé hacerlo.”
“Soy muy joven.”
“Soy muy mayor.”
“No tengo estudios.”
“Otros pueden hacerlo mejor.”
“Tengo muchos problemas.”
“Cuando las cosas mejoren, comenzaré.”
Y mientras damos excusas…
el tiempo pasa.
Lo que Dios nos entrega no es solamente un privilegio; también es una responsabilidad.
IV. UN DÍA CRISTO VOLVERÁ Y RENDIREMOS CUENTAS
Lucas 19:15 dice: “Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.”
Aquí está la parte más seria.
El señor regresó.
Y cuando regresó:
llamó a sus siervos.
No podían esconderse.
No podían decir:
“Señor, después te explico.”
No podían decir:
“Señor, yo estaba ocupado.”
Llegó el momento de rendir cuentas.
Y esto nos recuerda una verdad bíblica:
Jesucristo volverá.
Hechos 1:11 dice:
“Este mismo Jesús… así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”
Cristo viene.
Y mientras esperamos su regreso, la Iglesia no debe estar dormida.
Debe estar trabajando.
Estamos esperando al Señor sirviendo, evangelizando, orando, predicando, discipulando y viviendo en santidad.
¿Qué ocurrió cuando regresó el señor?
Pidio cuentas. El Señor pedira cuentas. cual sera tu excusa?
¿QUÉ NOS ENSEÑA ESTA PARÁBOLA A LA IGLESIA DE HOY?
1. NO DESPRECIES LO QUE DIOS TE HA DADO
2. NO ENTIERRES TU MINISTERIO
3. NO VIVAS PENSANDO SOLAMENTE EN ESTA VIDA
4. PREPÁRATE PARA EL DÍA EN QUE JESÚS REGRESE
La pregunta final no será:
“¿Cuánto dinero acumulaste?”
Será:
“¿Qué hiciste con lo que te entregué?”
¿Qué hiciste con tu tiempo?
¿Qué hiciste con tu familia?
¿Qué hiciste con tu llamado?
¿Qué hiciste con tu conocimiento?
¿Qué hiciste con tus recursos?
¿Qué hiciste con las oportunidades que te di?
¿Qué hiciste con el evangelio que escuchaste?