TEMA: ¿QUÉ CLASE DE SIERVO ERES?

Texto base: Lucas 12:42-48

“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.”
— Lucas 12:43

INTRODUCCIÓN

Amados hermanos, todos los que hemos entregado nuestra vida a Cristo somos llamados a servir al Señor.

No todos tenemos el mismo ministerio. Algunos predican, otros evangelizan, otros enseñan, otros oran, otros ayudan, otros trabajan silenciosamente para la obra de Dios.

Pero hay algo que Dios espera de todos nosotros: que seamos fieles.

Jesús contó una parábola acerca de dos clases de siervos.

Uno era fiel y prudente.

El otro era infiel y malo.

Los dos tenían un señor.

Los dos habían recibido una responsabilidad.

Los dos sabían que su señor volvería.

Pero cuando el señor tardó en venir, cada uno mostró lo que verdaderamente había en su corazón.

Y aquí está la pregunta para nosotros:

¿Qué clase de siervo somos?

Porque no basta con decir: “Señor, Señor”.

No basta con tener un cargo.

No basta con cantar, predicar o asistir a la iglesia.

Dios quiere encontrar en nosotros fidelidad.


1. EL SIERVO FIEL SABE QUE TODO LO QUE TIENE LE PERTENECE A SU SEÑOR

Lucas 12:42 dice:

“¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa…?”

El siervo entendía algo importante:

La casa no era suya.

El señor le había entregado una responsabilidad.

Esto nos enseña que nosotros tampoco somos dueños de lo que Dios ha puesto en nuestras manos.

  • Nuestra vida le pertenece a Dios.
  • Nuestro tiempo le pertenece a Dios.
  • Nuestros dones le pertenecen a Dios.
  • Nuestros recursos le pertenecen a Dios.
  • Nuestro ministerio le pertenece a Dios.

Por eso debemos preguntarnos:

¿Estoy administrando bien lo que Dios me entregó?

Hay personas que dicen:

  • “Este es mi ministerio.”
  • “Esta es mi iglesia.”
  • “Este es mi dinero.”
  • “Este es mi tiempo.”

Pero debemos recordar:

Todo viene de Dios y todo debe ser utilizado para la gloria de Dios.

Somos administradores, no propietarios.

2. EL SIERVO FIEL SIGUE TRABAJANDO AUNQUE SU SEÑOR TARDE EN VENIR

Lucas 12:43:

“Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.”

Aquí encontramos una de las grandes pruebas de la fidelidad:

¿Qué hacemos cuando parece que Dios está tardando?

  • Es fácil ser fiel cuando todo está bien.
  • Es fácil orar cuando recibimos respuestas.
  • Es fácil servir cuando todos nos reconocen.

Pero la verdadera fidelidad se demuestra cuando nadie nos está mirando.

El siervo fiel no dijo:

“Mi señor tarda, entonces voy a descansar.”

No.

Continuó trabajando.

La iglesia de hoy necesita hombres y mujeres que continúen sirviendo aunque no sean reconocidos.

  • Que continúen orando aunque todavía no vean la respuesta.
  • Que continúen evangelizando aunque algunos rechacen el mensaje.
  • Que continúen congregándose aunque estén pasando dificultades.
  • Que continúen creyendo aunque estén atravesando pruebas.

Porque nuestro Señor volverá.

Iglesia, Cristo viene.

No sabemos el día.

No sabemos la hora.

Pero sabemos que Él cumplirá su promesa.

Por eso debemos estar haciendo lo que Él nos mandó hacer.


3. EL SIERVO INFIEL SE APROVECHA DE LA AUSENCIA DE SU SEÑOR

Lucas 12:45 dice:

“Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir…”

Observe algo importante:

El problema comenzó en su corazón.

El siervo comenzó pensando:

“Mi señor tarda.”

Después comenzó a actuar de acuerdo con ese pensamiento.

Jesús dice que comenzó a golpear a los criados y a las criadas, a comer, beber y embriagarse.

¿Por qué?

Porque dejó de vivir pensando en el regreso de su señor.

Esto nos enseña algo serio:

Cuando perdemos la conciencia de que Cristo viene, comenzamos a vivir como queremos.

Cuando una persona deja de esperar a Cristo, empieza a amar más al mundo.

  • Deja de orar.
  • Deja de congregarse.
  • Deja de leer la Biblia.
  • Deja de evangelizar.
  • Empieza a justificar el pecado.
  • Y poco a poco se enfría espiritualmente.

El problema no comienza necesariamente con una gran caída.

Muchas veces comienza con una pequeña frase en el corazón:

“Todavía hay tiempo.”

  • “Después buscaré a Dios.”
  • “Después volveré a congregarme.”
  • “Después arreglaré mi vida.”

Pero la Biblia nos recuerda:

Cristo puede venir en cualquier momento.


4. EL SIERVO INFIEL OLVIDÓ QUE TENDRÍA QUE DAR CUENTAS

Lucas 12:46:

“Vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera…”

El señor regresó.

Y cuando regresó, encontró al siervo haciendo lo malo.

Aquí encontramos una verdad que la iglesia nunca debe olvidar:

UN DÍA TENDREMOS QUE DAR CUENTA A DIOS.
  • No solamente los pastores.
  • No solamente los líderes.

Todos.

Romanos 14:12 dice:

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.”

Hermano, Dios ve lo que hacemos.

  • Dios conoce nuestro corazón.
  • Dios conoce nuestra fidelidad.
  • Dios conoce nuestro servicio.
  • Dios conoce nuestras intenciones.
  • Podemos engañar a las personas, pero no podemos engañar a Dios.
  • Podemos aparentar delante de la iglesia.
  • Pero Dios mira mucho más profundo.

Por eso no debemos servir para que los hombres nos aplaudan.

Debemos servir porque amamos al Señor.


5. CUANTO MÁS NOS HA DADO DIOS, MAYOR ES NUESTRA RESPONSABILIDAD

Lucas 12:48 termina diciendo:

“Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará…”

Esta palabra es muy seria.

  • Dios nos ha dado mucho.
  • Nos ha dado su Palabra.
  • Nos ha dado salvación.
  • Nos ha dado dones.
  • Nos ha dado oportunidades.
  • Nos ha dado una iglesia.
  • Nos ha dado hermanos.
  • Nos ha dado tiempo.
  • Nos ha permitido conocer el evangelio.

Entonces nuestra responsabilidad también es grande.

Quizás alguien diga:

“Yo no tengo ningún ministerio.”

Pero pregunto:

  • ¿Tienes una familia? Sirve a Dios allí.
  • ¿Tienes vecinos? Háblales de Cristo.
  • ¿Tienes fuerzas? Úsalas para Dios.
  • ¿Tienes recursos? Apoya la obra.
  • ¿Tienes boca? Predica el evangelio.
  • ¿Tienes tiempo? Ora.

No necesitamos tener un gran púlpito para ser grandes siervos.

A veces la fidelidad más grande ocurre en lugares donde nadie nos ve.


6. EL SEÑOR PROMETE RECOMPENSAR AL SIERVO FIEL

Lucas 12:43-44 dice:

“Bienaventurado aquel siervo…”

Y luego:

“En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.”

  • ¡Qué hermosa promesa!
  • El Señor ve la fidelidad de sus hijos.
  • Quizás nadie vea tus lágrimas.
  • Quizás nadie sepa cuánto oras.
  • Quizás nadie sepa cuánto has trabajado por la obra.
  • Quizás nadie agradezca tu servicio.

Pero Dios lo ve.

Hebreos 6:10 dice:

“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor…”

Por eso no te canses de hacer el bien.

No abandones tu ministerio.

  • No abandones la oración.
  • No abandones la evangelización.
  • No abandones la iglesia.

Sigue siendo fiel.

Porque llegará el día cuando el Señor diga:

“Bien, buen siervo y fiel.”


CONCLUSIÓN

Jesús nos presenta dos siervos.

Uno dijo:

“Mi señor viene.”

Y vivió preparado.

El otro dijo:

“Mi señor tarda.”

Y comenzó a vivir como quiso.

La diferencia no estaba en que uno conocía al señor y el otro no.

Los dos eran siervos.

La diferencia estaba en cómo vivieron mientras esperaban su regreso.

Hoy debemos examinarnos.

¿Estoy siendo fiel?
  • ¿Estoy orando?
  • ¿Estoy buscando a Dios?
  • ¿Estoy sirviendo?
  • ¿Estoy evangelizando?
  • ¿Estoy cuidando a mi familia?
  • ¿Estoy viviendo en santidad?
  • ¿Estoy preparado para encontrarme con Cristo?

Porque algún día escucharemos la voz del Señor.

Y ese día ya no habrá oportunidad de corregir lo que hicimos.


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